lunes, 11 de enero de 2010

Huyo doblemente: una porque te vas y otra porque no soporto que lo hagas.

Y un mensaje en inglés me cortó las alas como unas tijeras inauguran la autopista del dolor.
Buscas una respuesta que haga de lazo, que lo ate a ti hasta que pueda ser capaz de quedarse él solo.
Y al final lo único que deseo es tener el suficiente valor como para irme yo de tu vida aunque te hayas marchado, desaparecer aunque acabaras encontrándome...y que seas tú quién me necesite al cabo de un tiempo. Porque yo, hoy por hoy, no necesito nada ni a nadie.
Es más, hoy por hoy, rehúyo cualquier tipo de compañía.

domingo, 10 de enero de 2010

La gran nevada.

Del invierno se aprende a no buscar calor donde no te lo van a dar. También se aprende a dárselo a quién no te lo pide aunque lo necesite. Y a evitar las manos frías y las frases cortas.
En invierno te cansas antes de todo.De despertar por la mañana, de las mentiras, de los enfados de tu alrededor...cerrarías de un portazo la puerta de casa e hibernarías hasta que llegase el buen tiempo. Echas más de menos que de más, y un día sin la persona adecuada puede ser eterno.

Contigo me pasa lo mismo. Porque todavía utilizamos monosílabos, aún no hemos encontrado el equilibrio necesario y me canso rápido de que intentemos crear una armonía difícil de conseguir tratándose de ti y de mí. Pido mucho o me das poco, interprétalo como quieras.

Y lo peor es que aun sigo pensando que, aunque nieva, no es necesario que nos hagamos pasar frío...Déjame quedarme contigo...solo por hoy.

martes, 5 de enero de 2010

Empiezo el año imaginando futuros..

Puedo imaginarme mi vida en este momento y contigo para siempre.

Lugares en los que vivir, donde nosotros seamos el reflejo del sol, donde la arena de la playa viva en el felpudo de casa y el mar nos traiga el desayuno.
Habría pocos vecinos con los que discutir sobre el gobierno, y tendríamos una terraza cubierta donde leeríamos el periódico, la prensa de allí y la de aquí. Algunos fines de semana saldríamos a desparramar nuestra vida en alcohol y la noche acabaría con fiesta en casa; y otros, haríamos palomitas y veríamos tus películas de acción en pijama, bajo una manta casi tan suave como tu piel.
Viviríamos de trabajos sencillos, que nos permitieran vivir y darnos alguna sorpresa de vez en cuando, como volver a Madrid.
Sería tal y como ahora imaginamos...
Como ves, no mentía cuando te prometía la vida que nos merecemos. Pero, por mucho que nos la merezcamos habrá que ganársela, ¿no?

Vamos, un último empujón...que en una sonrisa me habrás ganado...