jueves, 30 de diciembre de 2010

Como cada año, OPTIMISMO.

Llega el comienzo, otra vez. Para mí los años no acaban, comienzan. Son oportunidades, esperanzas, planes...optimismo. Mañana es la noche de la pregunta "¿será este año cuando...?" y todas sus variantes. Y, como cada año, hoy me siento y hago memoria de todo lo que compuso mi año pasado.
Hago memoria...ciudades,viajes, música...y todos aquellos que aparecieron para compartirlo conmigo y para hacerlo único. El año de las segundas oportunidades, de los "te quiero" en mil idiomas y mil sentidos diferentes. El año de las sorpresas y de cómo tu instinto te aconseja y señala en quién tienes que confiar y en quién no. No daré nombres, solo diré que sin vosotros me habría vuelto loca ya. El año que comenzó en enero y acabó en octubre, y el año que empezó en octubre y aún no ha acabado...
Sin duda el 2010 me ha enseñado a cambiar. A renovarse o suicidarse. A pedir perdon y a perdonar, a saber de qué debo estar orgullosa y de qué debo presumir, a reconocer cuándo los demás son mejores que yo. A ceder, a tener paciencia. A no pasar ni una más. A transformar mis celos del 1% en el 101%. Me he dejado ayudar y he dado las gracias. He ayudado y no permitiré nunca que me las den. He aprendido mucho, como nunca.
Contigo he aprendido que el valor de lo que tienes reside en el presente y en cuánto seas capaz de disfrutarlo. Que no me importa estrellarme contigo o por tu culpa. Que somos, al fin y al cabo, personas. Y sobre todo, que gente tan inverosímil como nosotros estaba destinada a encontrarse...

No debería pedirle nada al 2011 porque la avaricia no es virtuosa. Únicamente salud para todo el mundo, hasta para aquellos a quienes no conozco; trabajo para aquellos a quienes quiero; y amor...para quién no confíe en conseguirlo por sí mismo.

Feliz 2011 a todos... y enhorabuena por haber vivido el 2010, año que ya tiene un huequecito en mi memoria.


domingo, 26 de diciembre de 2010

Feliz Navidad...

Y próspero año nuevo, este año lo pido de verdad. Quiero un año próspero, quiero conseguir hacer que te quedes. Voy a confiar en ti, será mi propósito para el año que entra... necesitaré ayuda, aunque más no te puedo pedir. Ya estoy contando las horas para que vuelvas, como siempre...nunca es poco tiempo para mí, aunque a la vuelta te quiera más que nunca.

Y ni hablar de regalos. A mí sabes cómo hacerme feliz, no sé si hice méritos para ello pero...mi regalo llegó hace meses.


sábado, 18 de diciembre de 2010

"Dai dai...siamo insieme...almeno io sono con te" Juegas con ventaja, en italiano gnas

No sé si he ganado o he perdido. Mi ego, mi miedo y mi orgullo contra ti, tus pros y tu falta de culpa. Tenías razón, es egoísta por mi parte, de momento creo que puedo confiar en ti más de lo que lo hago...al menos tanto como tú en mí.
Bendita paciencia dicen, yo creo que más que eso. Tú lo dijiste:" Puedo mandarte a casa y dejarte pensar, pero mañana me dirás que no quieres verme, por eso quiero cambiar tu pensamiento" Bueno, dijiste algo parecido... es el resultado de haber desarrollado una capacidad inaudita para traducirte simultáneamente.

En definitiva, me la juego. Y dicen las malas leguas que me estás cambiando hasta el carácter...no sé, de momento has conseguido que cambie de opinión. Suficiente para seguir respirando y esperando lo que tenga que pasar. Pase lo que pase, que me pille contigo porque no me haya rendido para entonces.



miércoles, 8 de diciembre de 2010

De cómo y cuándo el sufrimiento y la huída cambian de dueños...

Esta vez quiero sufrir, porque no quiero sentirme culpable después por haber sido una cobarde que, previsoramente, lo abandonó todo antes de que fuera lo suficientemente importante como para sufrir por ello.
Esta vez tendrás que ser tú quien incline la balanza en la que siempre jugamos a hacer equilibrismo, siempre entre el comienzo de algo o el final de nada. Porque por una vez, no me importa tanto el resultado, sino cómo hemos jugado. No importa si al final el beneficiado eres tú y yo la damnificada, porque he sufrido tan poco en la vida gracias a mi cobardía que me veo con fuerzas como para que, cuando acabes esto, acabes también conmigo.

Y lo digo ahora, en el momento justo en el que siempre decido huir abandonando a aquel insensato que decidió compartir conmigo un pedacito de su vida. Tú eres un insensato más, pero quizá estés haciendo méritos que nunca esperaría de ti y que estén convenciéndome lo suficiente como para permitirme esperar pacientemente para ver quién de los dos huye primero. Porque huiremos por separado, a pesar de que hace una hora en el teléfono retumbaran cábalas para perdernos por Europa el año que viene...