Con el frío, te pido el calor que te debo, te sonrío más de la cuenta para que te sientas como en casa...me acerco y te pido que lo hagas. Pero algo en ti sigue pensándoselo, y me hace dudar. A veces eres precisamente igual que el invierno: algunos días,cuando el sol se refleja en la nieve, casi me siento bien ; otras, sin embargo, una ráfaga de aire me abofetea igual que lo haces tú cuando me respondes con monosílabos.
Y lo odio, odio ser yo quien esté enganchada a ti, quién espere más de ti cada día. Y odio que tú no seas capaz de darme un poco más y que aun así yo siga pidiéndotelo. Que siga esperando de ti algo más que un monosílabo hoy y tres horas de conversación mañana.
Y mientras pienso que cada día te haces más imprescindible, la canción que suena me apedrea a ritmo de piano viejo como los copos de nieve apedreaban mi ventana anoche.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario