Se queda un hueco tremendo siempre que te marchas. Un hueco demasiado grande como para intentar llenarlo con las chorradas que me invento cada dia para no echarte de menos.
Y tú lo entiendes, pero bastante tienes con lo tuyo y no voy a ser otra carga más...y vuelta a empezar.
Elegimos un mal momento para que nos ocurriera todo esto, lo sé, lo sabes, lo sabemos; pero, en el fondo y aunque no lo sientas como yo, tú tampoco puedes vivir sin mí. Y tengo dos caminos a escoger:
· Emborracharme, intentar olvidar todo esto y ponértelo fácil.
· Demostrarte que, en realidad, tu felicidad no puede ser tan complicada como crees,porque tu felicidad soy yo; y ponértelo fácil.
Al parecer, ponértelo fácil puede llegar a ser bastante complicado...
Y como se hace de noche, voy a salir a la calle a recorrer las calles que alguna vez recorrimos. Quiero encontrar el lugar y el momento en el que decidí que tu sonrisa bien podía merecer mi jaqueca.
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