Y cuando me preguntan qué tal todo, pienso en que simplemente me dedico a levantarme de la cama por las mañanas.
Nisiquiera pienso en qué pie apoyaré primero, bastante tengo con mantenerme herguida.
Diez minutos para asimilar que fuera hace frío,que tengo que lidiar con mis/ las cosas del mundo. Y a duras penas salgo de casa, e improviso el día sobre la marcha.
Solo algo ha cambiado. Alguna sonrisa me deja que me abitualle antes de seguir improvisando. No puedo pedirle más, porque ni está para más ni quiero recibir.Ni siquiera sabrá si se lo agradezco o no.
Solo me apetece escapar de Madrid a otras ciudades donde mi biorritmo tenga posibilidades de seguir sobreviviendo. Romper drásticamente con una monotonía que cada día me deja menos margen para improvisar y dedicarme a...a...no sé, he dicho que improviso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario