Colgaban las palabras de tu boca, pero no dejabas caer ninguna. Buscabas en la carretera, através del cristal de la ventanilla del coche, alguna señal de tráfico que te indicara cuándo y cómo empezar. Y como no la encontraste me miraste y, como siempre comencé yo:
- Así que...estás pensando en cambiarme por otra.
Tu sonreíste pero, al instante volviste a mirar por la ventanilla, ensombrecido :
-No, no voy a cambiarte por otra...solo quiero tiempo,para pensar.Y un espacio donde tú no lo ocupes todo.
-Ah...o sea que vas a cambiarme por alguien más joven y más delgada que yo. Quieres tiempo y espacio...
Tu sonreíste de nuevo, esta vez más abiertamente :
-Comienzo a cansarme de intentar dejarte.Voy a tener que marcharme lejos y sin avisarte para poder hacer esto fácil.
Estaba apunto de ganarte, habría bastado un " Me echarás tanto de menos que no me habrás dejado" una sonrisa mutua y un beso, pero algo me decía que podía suceder, que te irías. Así que te abracé.Te abracé todo lo que pude mientras me tragaba el orgullo, las ganas de vencerte una vez más. Y te besé, haciéndote tragar todas esas palabras que querías pero no podías decirme.
Aún hoy, meses después, me pregunto quién ganó aquella tarde, y si me echas tanto de menos como yo me aseguraba...
lunes, 30 de noviembre de 2009
sábado, 28 de noviembre de 2009
Esta es otra carretera, baby.
Me muevo a otro ritmo, he cambiado de rumbo. Este nuevo rumbo no es para cobardes, ni para tímidos, ni para llorones y ni mucho menos para MÍ, pero aquí estoy.
Arriesgo y jugueteo en la frontera de lo permitido y lo prohibido, me gusta que te tiemblen los párpados y que te entren nervios. Que te rías de mi locura y de como la empleo en ti. Me gusta(s), sí.
Ahora bien, no me es fácil asumir el rol de quién espera. Siempre he sido yo la que se ha hecho esperar pero supongo que por una vez, y sin que sirva de precedente, haré el esfuerzo de sentarme a tu lado, llorar contigo porque no te quiere tanto como si no me quisiese a mí, sacarte carcajadas de una oreja y sonreírte como sé que te gusta que lo haga. Sí, lo sé, nunca me has dicho cómo te gusta que te sonrían, pero has cometido el error de empezar a dejar que te conozca y por eso he cometido yo la temeridad de cambiar de rumbo...
Arriesgo y jugueteo en la frontera de lo permitido y lo prohibido, me gusta que te tiemblen los párpados y que te entren nervios. Que te rías de mi locura y de como la empleo en ti. Me gusta(s), sí.
Ahora bien, no me es fácil asumir el rol de quién espera. Siempre he sido yo la que se ha hecho esperar pero supongo que por una vez, y sin que sirva de precedente, haré el esfuerzo de sentarme a tu lado, llorar contigo porque no te quiere tanto como si no me quisiese a mí, sacarte carcajadas de una oreja y sonreírte como sé que te gusta que lo haga. Sí, lo sé, nunca me has dicho cómo te gusta que te sonrían, pero has cometido el error de empezar a dejar que te conozca y por eso he cometido yo la temeridad de cambiar de rumbo...
martes, 24 de noviembre de 2009
Cherry days.!
Y ya ves, cada día se te presentan diferentes caramelos. Todos envueltos de color blanco opaco, para que no veas el contenido; y todos siempre en el mismo recipiente.
Un día coges el de cereza y su dulzor te sorprende, te impulsa a sabiendas de que nadie se resiste a unos "cherry lips".
Otro día te toca el de coca cola, que solo es una mala copia del sabor de la cocacola líquida, por lo que te decepciona y te deja algo incompleta.
Pues bien, mi vida se rige por el caramelo que coja. Siempre he dicho que he dependido de mi suerte y ahora veo que hay que tenerla hasta para coger caramelos de una bandeja. Con un poco de suerte, cojas el caramelo adecuado y te guste tanto que el día que te toque uno que no te guste, lo tirarás y abrirás otro, y otro,y otro... total, tu felicidad bien lo merece.
Un día coges el de cereza y su dulzor te sorprende, te impulsa a sabiendas de que nadie se resiste a unos "cherry lips".
Otro día te toca el de coca cola, que solo es una mala copia del sabor de la cocacola líquida, por lo que te decepciona y te deja algo incompleta.
Pues bien, mi vida se rige por el caramelo que coja. Siempre he dicho que he dependido de mi suerte y ahora veo que hay que tenerla hasta para coger caramelos de una bandeja. Con un poco de suerte, cojas el caramelo adecuado y te guste tanto que el día que te toque uno que no te guste, lo tirarás y abrirás otro, y otro,y otro... total, tu felicidad bien lo merece.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Poco a poco, el agua condensada se hará hielo.
Mientras te despedías, intentaba recordar todo aquello a lo que tú llamaste "nuestro" y a lo que yo llamé "gracias a ti". Gracias a ti infravalorábamos el tiempo,porque la cantidad daba igual si mi calidad eras tú. Gracias a ti no eran necesario planear la tarde, cualquier lugar bastaba. Gracias a ti los susurros,las caricias, lo pequeño en general, tenía cabida en algo tan grande como lo que vivimos. Gracias a ti no tenía que buscar a quién acudir, porque sabía que tú acudirías a mi antes de necesitarte. Gracias a ti, el otoño de aquel año fue primavera.
No sé si fue amor, lo que sí sé es que fue necesidad de ti. De saber en cada momento cuánto y cómo podía contar contigo para sobrevivir un día más. No sé cómo pude llegar a hacerme tan dependiente, como destrocé promesas que me había hecho solo para correr el riesgo de que tú fueses la mano con la que agarrar el mundo.
Todo esto pensé mientras tu me susurrabas "esto es lo correcto", mientras mis manos se aferraban a ti como quien se aferra a una nube de vapor aun sabiendo que se te escapará entre los brazos y todo esto pensé mientras mis lágrimas se condensaban formando en mí una fina capa de hielo, que aún no ha conseguido derretir nadie.
No sé si fue amor, lo que sí sé es que fue necesidad de ti. De saber en cada momento cuánto y cómo podía contar contigo para sobrevivir un día más. No sé cómo pude llegar a hacerme tan dependiente, como destrocé promesas que me había hecho solo para correr el riesgo de que tú fueses la mano con la que agarrar el mundo.
Todo esto pensé mientras tu me susurrabas "esto es lo correcto", mientras mis manos se aferraban a ti como quien se aferra a una nube de vapor aun sabiendo que se te escapará entre los brazos y todo esto pensé mientras mis lágrimas se condensaban formando en mí una fina capa de hielo, que aún no ha conseguido derretir nadie.
Pocas nueces.
Hoy es un domingo de mucho sol y pocas nueces. Con una paella reogada en cinco minutos y disfrutada en veinte, con resaca del sueño que anoche tuve contigo y con una conversación a medias con parientes del extranjero,mi famoso "primo el heavy".
Le echo de menos. Echo de menos esa capacidad que siempre tuvo de vivir a su manera y que tanto envidio.
Por lo demás, hoy es un domingo soleado, por lo tanto...un domingo parisino. En París, los domingos hace sol, la gente se tumba en los Campos de Marte a fumar en cachimbas,tocar la guitarra o simplemente, reírse de los turistas que hacen cola en la Torre Eiffel. Aquí los domingos que hace sol se miran desde la ventana porque al día siguiente hay que trabajar, o se disfrutan en el parque de debajo de tu casa con una bolsa de pipas, planeando como sobrevivir a la siguiente semana de mierda que se te avecina.
Planeando viajes para febrero he pensado que podría fugarme para siempre, con vosotros, pero fugarme al fin y al cabo. Podríamos llevarnos un equipaje de mano cada uno, y el parque Juan Carlos I también, por si acaso donde vamos no hay una colina desde la que se vea nuestra nueva ciudad. Del pasado cada uno escoge un par de recuerdos, para que no pese demasiado y por el dinero no hay que preocuparse, seremos inmigrantes: mano de obra barata fácil de contratar.
Por lo tanto... viajemos pues...el mundo es muy grande, es imposible que la felicidad esté únicamente en la corona metropolitana de Madrid.
Le echo de menos. Echo de menos esa capacidad que siempre tuvo de vivir a su manera y que tanto envidio.
Por lo demás, hoy es un domingo soleado, por lo tanto...un domingo parisino. En París, los domingos hace sol, la gente se tumba en los Campos de Marte a fumar en cachimbas,tocar la guitarra o simplemente, reírse de los turistas que hacen cola en la Torre Eiffel. Aquí los domingos que hace sol se miran desde la ventana porque al día siguiente hay que trabajar, o se disfrutan en el parque de debajo de tu casa con una bolsa de pipas, planeando como sobrevivir a la siguiente semana de mierda que se te avecina.
Planeando viajes para febrero he pensado que podría fugarme para siempre, con vosotros, pero fugarme al fin y al cabo. Podríamos llevarnos un equipaje de mano cada uno, y el parque Juan Carlos I también, por si acaso donde vamos no hay una colina desde la que se vea nuestra nueva ciudad. Del pasado cada uno escoge un par de recuerdos, para que no pese demasiado y por el dinero no hay que preocuparse, seremos inmigrantes: mano de obra barata fácil de contratar.
Por lo tanto... viajemos pues...el mundo es muy grande, es imposible que la felicidad esté únicamente en la corona metropolitana de Madrid.
viernes, 20 de noviembre de 2009
No existe el gris
No existe el gris.
No podemos querer a medias, estar convencidos de algo a medias, confiar a medias... Los sentimientos más importantes son raciales, no dependen de nuestro raciocinio y, por tanto, no dependen de nuestra capacidad para actuar cuando los hayamos comprendido. Por eso, odio a la gente que piensa, calcula y después actúa.
Igual que el cerebro no manda señales al corazón para que bombee la sangre o a los bronquios para que recojan el oxígeno en los alvéolos y son actividades vitales, el hombre no puede trazar un plano ni hacerse un esquema de como actuará cuando se produzcan determinados hechos en su vida.
No hay peor forma de vivir que ser esclavo de los planes que uno traza en su vida. Cuando se planea algo y no se consigue, el mundo parece no tener sentido. Pero cuando se improvisa sobre la marcha y algo se tuerce no es más que un pequeño bache que tendrá sentido con lo siguiente que ocurra.
Yo llevo toda la vida comprobando esta teoría. Con las cosas más importantes( y no me refiero a un puesto de trabajo, a un examen o a todo lo que tiene que ver con el engranaje social) solo vale improvisar, no pensar.
Porque así, el fin del mundo siempre será su mirada, independientemente de que te mire a ti o no.
No podemos querer a medias, estar convencidos de algo a medias, confiar a medias... Los sentimientos más importantes son raciales, no dependen de nuestro raciocinio y, por tanto, no dependen de nuestra capacidad para actuar cuando los hayamos comprendido. Por eso, odio a la gente que piensa, calcula y después actúa.
Igual que el cerebro no manda señales al corazón para que bombee la sangre o a los bronquios para que recojan el oxígeno en los alvéolos y son actividades vitales, el hombre no puede trazar un plano ni hacerse un esquema de como actuará cuando se produzcan determinados hechos en su vida.
No hay peor forma de vivir que ser esclavo de los planes que uno traza en su vida. Cuando se planea algo y no se consigue, el mundo parece no tener sentido. Pero cuando se improvisa sobre la marcha y algo se tuerce no es más que un pequeño bache que tendrá sentido con lo siguiente que ocurra.
Yo llevo toda la vida comprobando esta teoría. Con las cosas más importantes( y no me refiero a un puesto de trabajo, a un examen o a todo lo que tiene que ver con el engranaje social) solo vale improvisar, no pensar.
Porque así, el fin del mundo siempre será su mirada, independientemente de que te mire a ti o no.
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