viernes, 20 de noviembre de 2009

No existe el gris

No existe el gris.
No podemos querer a medias, estar convencidos de algo a medias, confiar a medias... Los sentimientos más importantes son raciales, no dependen de nuestro raciocinio y, por tanto, no dependen de nuestra capacidad para actuar cuando los hayamos comprendido. Por eso, odio a la gente que piensa, calcula y después actúa.
Igual que el cerebro no manda señales al corazón para que bombee la sangre o a los bronquios para que recojan el oxígeno en los alvéolos y son actividades vitales, el hombre no puede trazar un plano ni hacerse un esquema de como actuará cuando se produzcan determinados hechos en su vida.

No hay peor forma de vivir que ser esclavo de los planes que uno traza en su vida. Cuando se planea algo y no se consigue, el mundo parece no tener sentido. Pero cuando se improvisa sobre la marcha y algo se tuerce no es más que un pequeño bache que tendrá sentido con lo siguiente que ocurra.
Yo llevo toda la vida comprobando esta teoría. Con las cosas más importantes( y no me refiero a un puesto de trabajo, a un examen o a todo lo que tiene que ver con el engranaje social) solo vale improvisar, no pensar.

Porque así, el fin del mundo siempre será su mirada, independientemente de que te mire a ti o no.

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