domingo, 22 de noviembre de 2009

Pocas nueces.

Hoy es un domingo de mucho sol y pocas nueces. Con una paella reogada en cinco minutos y disfrutada en veinte, con resaca del sueño que anoche tuve contigo y con una conversación a medias con parientes del extranjero,mi famoso "primo el heavy".
Le echo de menos. Echo de menos esa capacidad que siempre tuvo de vivir a su manera y que tanto envidio.
Por lo demás, hoy es un domingo soleado, por lo tanto...un domingo parisino. En París, los domingos hace sol, la gente se tumba en los Campos de Marte a fumar en cachimbas,tocar la guitarra o simplemente, reírse de los turistas que hacen cola en la Torre Eiffel. Aquí los domingos que hace sol se miran desde la ventana porque al día siguiente hay que trabajar, o se disfrutan en el parque de debajo de tu casa con una bolsa de pipas, planeando como sobrevivir a la siguiente semana de mierda que se te avecina.

Planeando viajes para febrero he pensado que podría fugarme para siempre, con vosotros, pero fugarme al fin y al cabo. Podríamos llevarnos un equipaje de mano cada uno, y el parque Juan Carlos I también, por si acaso donde vamos no hay una colina desde la que se vea nuestra nueva ciudad. Del pasado cada uno escoge un par de recuerdos, para que no pese demasiado y por el dinero no hay que preocuparse, seremos inmigrantes: mano de obra barata fácil de contratar.

Por lo tanto... viajemos pues...el mundo es muy grande, es imposible que la felicidad esté únicamente en la corona metropolitana de Madrid.

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