sábado, 28 de noviembre de 2009

Esta es otra carretera, baby.

Me muevo a otro ritmo, he cambiado de rumbo. Este nuevo rumbo no es para cobardes, ni para tímidos, ni para llorones y ni mucho menos para MÍ, pero aquí estoy.
Arriesgo y jugueteo en la frontera de lo permitido y lo prohibido, me gusta que te tiemblen los párpados y que te entren nervios. Que te rías de mi locura y de como la empleo en ti. Me gusta(s), sí.
Ahora bien, no me es fácil asumir el rol de quién espera. Siempre he sido yo la que se ha hecho esperar pero supongo que por una vez, y sin que sirva de precedente, haré el esfuerzo de sentarme a tu lado, llorar contigo porque no te quiere tanto como si no me quisiese a mí, sacarte carcajadas de una oreja y sonreírte como sé que te gusta que lo haga. Sí, lo sé, nunca me has dicho cómo te gusta que te sonrían, pero has cometido el error de empezar a dejar que te conozca y por eso he cometido yo la temeridad de cambiar de rumbo...

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